
En el momento de iniciarse el Imperio español en el
Caribe, todas las tierras de ese mar estaban habitadas por pueblos indios.
Ellos mismos no se llamaban así. ¿De dónde, pues, procedía ese nombre? Venía de
que Colón y sus compañeros salieron de España para buscar el camino de la India
y creyeron haber llegado a la India, e Indias llamaron a las islas antillanas;
Indias Occidentales se llamarían en varias lenguas europeas, de donde vinieron
a llamarse indios los pueblos que las habitaban. Esos pueblos se relacionaban,
pero eran diferentes. En La Española, la tierra escogida para empezar la
fundación del Imperio, vivían los tainos, de la rama arauaca. Los tainos se
extendían por el valle del Cíbao y la costa del sur. En el Norte estaban los
ciguayos, que probablemente habían llegado a la isla antes que los tainos. En
Cuba había siboneyes, casi con seguridad una rama arauaca emparentada con los
tainos; había también un pueblo denominado guanahatahibes, más primitivo que
los siboneyes y tainos y quizá del mismo origen que los ciguayos de La
Española. No hay a la fecha una teoría que nos explique a satisfacción quiénes
eran y de dónde procedían ciguayos y guanahatahibes, pero no sería sorprendente
que se tratara de tribus prearauacas llegadas a las Antillas Mayores con mucha
anterioridad a tainos y siboneyes y por eso mismo menos evolucionadas. La
composición étnica de Cuba y la de La Española se repetía en Jamaica y
Borinquen, y es probable que se extendiera, en menores proporciones, a otras de
las islas antillanas, por lo menos antes de la llegada de los caribes. En el
momento de la llegada de los españoles, Borinquen era atacada con frecuencia
por oleadas de indios caribes que procedían de las islas de Barlovento. No hay
constancia de que sucediera igual en La Española, Cuba y Jamaica, aunque
tampoco hay razones para pensar que no ocurriera, si bien no con tanta
frecuencia como en Puerto Rico. Los pueblos indígenas estaban compuestos por
muchas tribus y cada tribu tenía un nombre que la individualizaba. Algunas de
esas tribus habían llegado a ser sedentarias, esto es, llevaban tiempo en un
territorio determinado cuando llegaron los españoles; otras deambulaban de un
sitio para otro, buscando donde asentarse. Debemos tener en cuenta que aun las
que llevaban años en un lugar tenían que abandonarlo si se presentaban
condiciones naturales adversas, como una gran sequía, fuertes diluvios,
enfermedades epidémicas; o si las obligaban a hacerlo ataques de una tribu
vecina. En el transcurso del tiempo esas movilizaciones debían producir cambios
por influencias de los pueblos con los que esas tribus tenían que mantener
contactos o simplemente porque quedaban sometidas a otras. Eso puede haber
tenido, entre varios resultados, el de que variaran los nombres de muchas
tribus; el de cambios de la lengua, aunque no fueran cambios fundamentales; el
de cambios de hábitos, por ejemplo, el de guerreros a menos pacíficos o a
pacíficos. Así, en el muy complejo y numeroso pueblo caribe hubo tribus
guerreras y pacíficas, agricultoras y pescadoras, navegantes y de tierra,
sedentarias y trashumantes. Y es probable que dentro del área ocupada por los
caribes vivieran tribus de otros pueblos, lo cual venía a dificultar el conocimiento
de los pueblos indios por parte de los españoles del Descubrimiento.
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